El codo de tenista es una de esas lesiones que muchos creen exclusiva de deportistas… pero la realidad es muy distinta. Puede presentarse en cualquier persona que, por trabajo o rutina, realice movimientos repetitivos con la mano y la muñeca: cargar bolsas, usar herramientas, escribir en computadora o levantar objetos a diario.
No es solo dolor. Es esa incomodidad que aparece al agarrar una taza de café, al abrir una botella o incluso al dar un apretón de manos. Es el recordatorio de que nuestros músculos y tendones también se cansan, y que merece la pena escucharlos.
🌿 Humanizando el dolor
Detrás del codo de tenista hay personas que aman lo que hacen: deportistas que entrenan con pasión, trabajadores que cuidan su hogar, profesionales que usan sus manos como herramienta diaria. A veces, el cuerpo simplemente pide una pausa, un respiro.
No se trata de debilidad, sino de reconocer que el rendimiento también requiere descanso, movilidad y cuidado. Cada molestia es un mensaje, no un obstáculo.
💡 ¿Qué ayuda?
✨ Pequeños cambios pueden marcar la diferencia:
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Momentos de pausa para relajar los músculos del antebrazo
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Alternar tareas para evitar la sobrecarga
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Calor suave al inicio del día para relajar y frío tras actividades intensas
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Estiramientos lentos y progresivos guiados por un profesional
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Fisioterapia para recuperar fuerza y movilidad con seguridad
Escuchar a tu cuerpo hoy puede evitar una lesión mayor mañana.
👐 Un mensaje final
Quien atraviesa esta lesión necesita paciencia, acompañamiento y autocompasión. Sanar no solo es recuperar movimiento, también es aprender a respetar nuestros límites.
Porque la vida no es una competencia… es un proceso. Y el cuerpo, nuestro aliado, merece cuidado, no exigencia desmedida.


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