Hablar de los riñones es hablar de órganos que trabajan silenciosamente todos los días. Filtran la sangre, eliminan sustancias de desecho y ayudan a mantener el equilibrio de líquidos y minerales en el organismo. Por eso, cuando una enfermedad afecta su funcionamiento, es importante conocerla y darle seguimiento.
Una de estas enfermedades es la enfermedad renal poliquística (ERP), una afección genética en la que aparecen numerosos quistes llenos de líquido, principalmente en los riñones. Con el paso del tiempo, estos quistes pueden crecer, aumentar el tamaño de los riñones y afectar progresivamente su capacidad para funcionar.
¿Qué es exactamente la enfermedad renal poliquística?
Los quistes son pequeños sacos llenos de líquido. En la enfermedad renal poliquística pueden aparecer muchos quistes y algunos pueden alcanzar un tamaño considerable.
A diferencia de lo que algunas personas pueden pensar al escuchar la palabra "quiste", estos quistes no son cáncer. Sin embargo, cuando son numerosos o crecen demasiado, pueden dañar el tejido renal y disminuir la función de los riñones.
La enfermedad suele estar relacionada con cambios genéticos que pueden transmitirse de padres a hijos. Existen diferentes tipos, siendo la enfermedad renal poliquística autosómica dominante la forma más frecuente. También existe una forma autosómica recesiva, que es mucho menos común y puede manifestarse desde la infancia.
¿Cuáles son los síntomas?
Uno de los aspectos que puede hacer difícil reconocer esta enfermedad es que algunas personas pueden tenerla durante años sin presentar síntomas evidentes.
Cuando aparecen, los síntomas pueden incluir:
- Presión arterial alta.
- Dolor en la espalda, el abdomen o los costados.
- Sangre en la orina.
- Sensación de llenura o presión en el abdomen.
- Aumento del tamaño del abdomen debido al crecimiento de los riñones.
- Dolores de cabeza.
- Cálculos renales.
- Infecciones urinarias o infecciones de los riñones.
- Disminución de la función renal.
No todas las personas presentan los mismos síntomas ni la enfermedad avanza al mismo ritmo.
La presión arterial merece especial atención
La hipertensión arterial es una complicación frecuente de la enfermedad renal poliquística.
Y aquí hay algo importante: una persona puede tener la presión arterial elevada sin sentir absolutamente nada. Por eso, medirla periódicamente puede ser una herramienta sencilla pero muy valiosa.
Mantener la presión arterial bajo control puede ayudar a disminuir el daño que sufren los riñones y reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico puede comenzar con una evaluación médica y antecedentes familiares, especialmente cuando existen familiares cercanos con enfermedad renal poliquística.
Para observar los riñones y detectar los quistes pueden utilizarse estudios de imágenes como:
- Ecografía renal.
- Tomografía computarizada.
- Resonancia magnética.
Estos estudios pueden ayudar a conocer el tamaño de los riñones, la cantidad de quistes y, en determinados casos, la gravedad de la enfermedad.
Si tienes un padre, madre, hermano, hermana o hijo con esta enfermedad, es recomendable comentarlo con un profesional de salud para valorar si necesitas estudios de detección.
¿Puede afectar otros órganos?
Aunque los riñones son los órganos principalmente afectados, la enfermedad renal poliquística también puede estar asociada con la aparición de quistes en otros órganos, como el hígado y el páncreas.
Por eso, el seguimiento médico no debe centrarse únicamente en los síntomas renales, sino en la salud general de la persona.
¿Existe tratamiento?
Actualmente, el tratamiento se enfoca principalmente en controlar los síntomas, proteger la función renal y reducir el riesgo de complicaciones.
El manejo puede incluir el control de la presión arterial, atención de las infecciones urinarias o renales y tratamiento del dolor cuando sea necesario.
En determinados adultos con enfermedad renal poliquística autosómica dominante que tienen un riesgo elevado de progresión rápida, un especialista puede considerar medicamentos como tolvaptán. Este medicamento puede ralentizar el crecimiento de los quistes y el deterioro de la función renal, pero requiere vigilancia médica debido a posibles efectos adversos, entre ellos lesiones graves del hígado.
En casos avanzados, algunas personas pueden llegar a necesitar tratamientos de reemplazo de la función renal, como diálisis o un trasplante. Sin embargo, la evolución es diferente en cada persona: algunas presentan una enfermedad más leve y pueden no llegar a desarrollar enfermedad renal terminal.
¿Qué puede hacer una persona para cuidar sus riñones?
Si has sido diagnosticado con enfermedad renal poliquística, cuidar tu salud diariamente puede ser una parte importante del tratamiento.
Algunas medidas que pueden formar parte del cuidado son:
Controlar la presión arterial: es uno de los puntos más importantes para proteger los riñones.
Seguir las recomendaciones de alimentación: el equipo médico puede recomendar una alimentación con menor cantidad de sodio y adaptada a la situación particular de cada persona.
Mantener los controles médicos: las revisiones permiten vigilar la función renal y detectar complicaciones.
No automedicarse: algunos medicamentos pueden afectar los riñones. Mayo Clinic, por ejemplo, recomienda evitar el uso prolongado de antiinflamatorios no esteroides como ibuprofeno o naproxeno en personas con esta enfermedad, salvo indicación médica.
Conocer los antecedentes familiares: debido al componente genético de la enfermedad, la información familiar puede ser relevante para la evaluación médica.
Un diagnóstico no significa que todo esté perdido
Recibir el diagnóstico de una enfermedad renal puede generar miedo, especialmente cuando se escucha hablar de insuficiencia renal. Pero es importante recordar que la evolución de la enfermedad renal poliquística no es igual para todos.
Algunas personas presentan una progresión lenta y otras pueden desarrollar complicaciones más rápidamente. Por eso, conocer la enfermedad, controlar la presión arterial, acudir a las revisiones y seguir las indicaciones de un profesional pueden marcar una diferencia importante en el cuidado de la salud renal.
¿Cuándo deberías consultar?
Si presentas sangre en la orina, dolor persistente en la espalda o los costados, presión arterial elevada, infecciones urinarias recurrentes u otros síntomas compatibles, consulta con un profesional de salud.
Y si tienes familiares cercanos con enfermedad renal poliquística, no esperes necesariamente a tener síntomas para hablar del tema con un médico.
Cuidar los riñones también significa prestar atención a las señales que muchas veces pasan desapercibidas.


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