El corazón trabaja sin descanso, latiendo miles de veces al día para llevar oxígeno y nutrientes a todo el cuerpo. Para que este proceso ocurra correctamente, cuenta con cuatro válvulas que funcionan como pequeñas puertas: se abren para permitir el paso de la sangre y se cierran para evitar que retroceda. Cuando alguna de estas válvulas deja de funcionar de manera adecuada, puede aparecer la enfermedad de las válvulas cardíacas.
