jueves, 2 de julio de 2026

Enfermedad de Legg-Calvé-Perthes: cuando el dolor de cadera en los niños merece atención

La enfermedad de Legg-Calvé-Perthes es un trastorno poco frecuente que afecta principalmente a niños entre los 4 y 10 años de edad. Ocurre cuando el flujo de sangre hacia la cabeza del fémur (la parte superior del hueso del muslo que encaja en la cadera) disminuye temporalmente. Como consecuencia, el hueso se debilita y puede deformarse si no recibe el tratamiento y seguimiento adecuados.

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Aunque escuchar este diagnóstico puede generar preocupación en los padres, es importante saber que, con un diagnóstico temprano y un manejo apropiado, muchos niños logran recuperar una buena función de la cadera y llevar una vida activa.



¿Cuáles son los síntomas?

Los signos pueden aparecer de forma gradual y, al principio, pasar desapercibidos. Los más frecuentes incluyen:

  • Cojera persistente o intermitente.
  • Dolor en la cadera, la ingle, el muslo o incluso la rodilla.
  • Rigidez y disminución del movimiento de la cadera.
  • Dolor que empeora con la actividad física y mejora con el descanso.
  • En algunos casos, pérdida de masa muscular en la pierna afectada.

Si un niño presenta estos síntomas durante varios días o semanas, es recomendable acudir a un especialista para una evaluación.

¿Qué causa esta enfermedad?

La causa exacta aún no se conoce. Lo que sí se sabe es que el problema comienza cuando disminuye el suministro de sangre a la cabeza del fémur. Sin suficiente oxígeno y nutrientes, el hueso se debilita y puede fracturarse o deformarse mientras el organismo intenta repararlo.

Los investigadores continúan estudiando los factores genéticos, ambientales y de desarrollo que podrían influir en su aparición.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico suele basarse en la historia clínica, la exploración física y estudios de imagen como radiografías. En algunos casos, el médico puede solicitar una resonancia magnética para detectar cambios tempranos que aún no son visibles en las radiografías.

Tratamiento

El objetivo principal del tratamiento es mantener la cabeza del fémur lo más redonda posible mientras el hueso cicatriza. Dependiendo de la edad del niño y de la gravedad de la enfermedad, el tratamiento puede incluir:

  • Reposo y limitación de actividades de alto impacto.
  • Medicamentos para aliviar el dolor y la inflamación.
  • Ejercicios de fisioterapia para conservar la movilidad.
  • Uso de férulas o dispositivos ortopédicos en algunos casos.
  • Cirugía cuando existe un mayor riesgo de deformidad o pérdida de la función de la cadera.

Cada niño requiere un plan de tratamiento personalizado y un seguimiento periódico con el especialista.

¿Se puede prevenir?

Actualmente no existe una forma comprobada de prevenir la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes, ya que su causa exacta es desconocida. Sin embargo, reconocer los síntomas de forma temprana permite iniciar el tratamiento oportunamente y mejorar el pronóstico.

Un mensaje para las familias

Ver que un hijo comienza a cojear o se queja de dolor sin una lesión evidente puede generar incertidumbre. Escuchar estas señales y buscar atención médica a tiempo puede marcar una diferencia importante en su recuperación. La mayoría de los niños, con el tratamiento adecuado y paciencia durante el proceso de curación, pueden volver a realizar muchas de sus actividades habituales.

La información de calidad y el acompañamiento médico son las mejores herramientas para afrontar esta enfermedad con confianza y tranquilidad.

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