La esclerosis tuberosa es una enfermedad genética poco frecuente que puede afectar diferentes órganos del cuerpo, especialmente el cerebro, los riñones, la piel, los ojos, el corazón y los pulmones. Aunque puede presentarse de formas muy distintas, conocer sus señales y recibir atención médica oportuna puede ayudar a mejorar la calidad de vida de quienes viven con ella.