El dolor pélvico crónico no es solo una molestia física: es una experiencia que puede afectar profundamente la calidad de vida, las emociones y las relaciones de quien lo padece. Cuando ese dolor en la parte baja del abdomen o pelvis se mantiene por más de 6 meses, deja de ser un síntoma pasajero y se convierte en una señal importante del cuerpo que merece atención.
