La disfagia es la dificultad para tragar alimentos, líquidos o incluso saliva. No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede indicar problemas en la garganta, el esófago o el sistema nervioso.
Detectarla a tiempo es fundamental, ya que puede afectar la nutrición, la hidratación y la calidad de vida de quien la padece.
